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domingo, 5 de febrero de 2012

Escritores sádicos y masoquistas ¿realidad o leyenda?

                                                                                                                                     
por Ana Alejandre                                                                                                                                                                                                                    

            De todos es conocido lo que significa el término sadomasoquismo; pero en cuanto al mundo literario se refiere, está muy relacionado con él ya que fueron dos escritores los que dieron pie a la acuñación de dicho término: la primera de ellas, en las personas del marqués de Sade que  dio origen con su anómalo comportamiento sexual al término sadismo, es decir, la perversión sexual consistente en hallar placer en los actos de crueldad que realizan las personas que la padecen con quienes mantienen relaciones sexuales;  y de Sacher-Masoch, cuyo apellido fue utilizado por el  reputado psiquiatra von Kraff-Ebing en su obra Psychopathía sexuales, en 1886, con el que definía la obsesión de quienes sienten placer en someterse sexualmente a otra para ser objeto de toda clase de humillaciones y maltrato. Estos dos insólitos personajes, además de ser los que dieron nombre a dichas patologías, eran escritores de mayor o menor fuste. Vamos a intentar conocer a cada uno de ellos:


Donatien Alphonse François, marqués de Sade 
Donatien Alphonse François, marqués de Sade (1740-1814), fue un escritor de novelas, obras de teatro y tratados filosóficos, aunque  más conocido por ser autor de obras eróticas, prohibidas durante mucho tiempo en su país natal, Francia, en cuya capital nació. Participó en la guerra de los Siete Años con el ejército francés en la campaña de Prusia,  en la que cometió toda clase de tropelías y abusos se todo tipo, especialmente los sexuales, con gran satisfacción por su parte. Fue juzgado y  sentenciado a muerte por diversos delitos sexuales. Escapó a Italia, pero regresó a París en 1777 y fue de nuevo detenido y encarcelado en Vincennes. Posteriormente, fue trasladado a la Bastilla, seis años más tarde y, en 1789, fue ingresado en el hospital psiquiátrico de Charenton, en el que permaneció hasta 1790, aunque fue detenido nuevamente en 1801 por su conducta licenciosa y depravada. A partir de entonces, pasó de prisión en prisión y en 1801 volvió a ser ingresado en el hospital psiquiátrico de Charenton en el que murió en 1814.
En muchas de sus obras, como Justine o los infortunios de la virtud (1791), Juliette o las prosperidades del vicio (1796), Los ciento veinte días de Sodoma (publicada póstumamente) y La filosofía en el tocador (1795), Sade describe detalladamente sus diversas prácticas sexuales. De ahí proviene el término sadismo al que se hace referencia anteriormente. Su filosofía considera naturales y, por ello, lícitos, tanto los actos criminales como las desviaciones sexuales. Por ello,  sus escritos fueron calificados de obscenos y  prohibida su publicación hasta bien entrado el siglo XX.
            Su pensamiento, pues, podría resumirse en una frase que le califica por sí misma.”…el único y el más alto placer del amor se encuentra en la certeza de hacer sufrir al ser amado”. Teoría que puso en práctica desde muy joven, cometiendo toda clase de excesos. Su padre, al ver su conducta licenciosa, intento apartarle de las prostitutas, casas de juego, amoríos constantes con actrices y de los escándalos que siempre rodeaban a tan incontinente personaje. Por ello, la familia consiguió que se casara con una bella dama, Renée Pélagie Cordier de Launay, en 1763, que le dio tres hijos.

Renée Pélagie Cordier de Launay 
A pesar de que la unión matrimonial parecía ser la solución para sus obsesiones y vicios, según opinión familiar, siguió con su conducta licenciosa, lo que demuestra que en el mismo año de su matrimonio, los agentes tuvieron que entrar en una taberna a detenerle porque el marqués de Sade estaba azotando a las prostitutas en dicho local.
            Uno de los escándalos más sonados por su crueldad fue el que protagonizó, el 3 de abril de 1768, cuando  torturó sin misericordia a una infeliz muchacha que había  llamado a la puerta de su finca de Arcauel para pedir un poco de agua. Este hecho tiene diferentes versiones, aunque no se sabe cuál es la más terrible. Una de ellas es que narcotizó a la muchacha con la propia agua que le dio y a la que agregó alguna substancia a tal fin y, después, la ató a una mesa y torturó durante horas, echándole cera derretida en sus heridas. Otra versión, no menos cruel, es que la desnudó a punta de pistola, la ató, flageló durante horas y después le echó lacre derretido en sus heridas. Aunque no está claro lo que sucedió, este hecho le obligó a huir a Italia, en compañía de su esposa.
            El siguiente escándalo fue el producido el 27 de junio de 1772, que le supuso una condena a muerte por los delitos de sodomía y envenenamiento, aunque la sentencia se dictó en rebeldía porque Sade había huido para entonces a Italia, nuevamente, pero esta vez acompañado de su propia cuñada convertida en amante. Fue a partir de entonces, cuando comienza su largo periplo de cárceles e internamientos psiquiátricos hasta su muerte.

Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895)
Leopold von Sacher-Masoch
Nació en Lemberg, Austria (actual Lvov, Ucrania), y cursó  estudios en las universidades de Praga y Graz.  Se dedicó a la enseñanza durante  poco tiempo.  Todas sus obras tienen una evidente carga y preocupación erótica, lo que  era un fiel reflejo de sus propias  obsesiones sexuales.
 Sus obras principales son: Historias de Galitzia (1846), Der Don Juan von Kolomea (El Don Juan de Kolomea, 1866), Das Vermächtnis Kains (El legado de Caín, 1870-1877), en la que se incluye su famosa historia La Venus de las pieles (1874), y Judengeschichten (Historias de judíos, 1878).
            Este escritor dio origen, por su apellido, al término masoquismo, como ya se ha dicho anteriormente, que define el placer que resulta del dolor, tanto físico como psicológico, infligido a uno mismo.
            Estos dos autores han pasado a posteridad, quizás. no tanto por la calidad literaria de sus obras,  como por el hecho de haber dado origen, por  el contenido perversamente erótico de sus escritos, lo que ha dado lugar a que respectivos apellidos fueran el origen de las denominaciones de las dos perversiones sexuales que confluyen en el mismo vocablo “sadomasoquismo” y que sufren multitud de personas en todo el mundo, creando así un movimiento artístico y literario que ha llegado a nuestros días, porque entronca con la propia psique del ser humano y sus muchas aberraciones y obsesiones de todo tipo, incluida la sexual,  que son puestas de manifiesto en conductas como la de estos dos personajes, paradigmas para otros seres anónimos que las sufren y gozan sin tanta notoriedad y protagonismo.


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